MALDITA ANSIEDAD Y SUS LEONES!

Luis acude a  consulta por lo que él denomina un problema de ansiedad. Luis es un chico de 28 años, casado desde hace tres y con un hijo recién nacido. Trabaja como abogado en una empresa de ámbito nacional. Hace unos meses, una empresa, “la competencia”, según él,  le ofrece un puesto de trabajo con mayor responsabilidad y con mayor contacto social y humano. Pero esto le genera malestar, ya que no sabía cómo decir a la empresa en la que trabajaba que se marchaba. La responsabilidad, el compromiso: un león. Se le sumaba además un pequeño inconveniente, que le costaba relacionarse con personas nuevas y desconocidas: otro león.

psicologo en valencia enric valls

Al final de la jornada laboral, empezó a notar palpitaciones muy fuertes y “una especie de acaloramiento repentino”. Asustado acude al médico de cabecera quien le receta un ansiolítico. Lo toma durante dos semanas y nota mejoría. Pero, al cabo de un mes y medio estaba paseando a su hijo por la calle y comenzó a notar sudoración en las manos y  una fuerte tensión muscular. Al poco tiempo de este suceso, hablando con su mujer, siente terribles palpitaciones, sensaciones de ahogo y vértigo. Y cada vez se fueron haciendo más frecuentes estas sensaciones ¿Dónde estaba ahora el león?

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Hipocondría doctor??

enric valls roselló

Francisco acude a consulta tras haber intentado solucionar su problema mediante fármacos. Antes de acudir a mi despacho, ha pasado por varios médicos y psiquiatras. “Al principio me iba bien, ya que notaba mejoría. Me calmaban la ansiedad, pero ya llega un punto en que no puedo más, pasan los días y no mejoro. La medicación me hace estar más gordo y creo que me está generando dependencia”.

Seguidamente, Francisco me dice que se va a morir “creo tener todas las enfermedades posibles. No me deja vivir. No paro de darle vueltas a la cabeza”.

Francisco es un hombre de 45 años, soltero, de nivel sociocultural medio-alto. Vive con sus padres ya que recientemente su mujer ha decidido pedirle el divorcio. Seguir leyendo

¿Por qué sufrimos? El sufrimiento como parte de la vida.

¿Por qué sufrimos? El sufrimiento como parte de la vida.

El pasado lunes, me encontré a un viejo compañero del colegio mientras me dirigía al centro. A primera vista, pude observar en él un aspecto físico algo desmejorado respecto la última vez que lo vi (hará unos 4 años). Tras ponernos al día a grandes rasgos de lo que  había sido de nosotros en este tiempo, me dijo: -…tengo una pregunta que me lleva rondando bastante tiempo la cabeza, ¿Por qué sufro? Me he pasado toda la vida sufriendo y parece que los problemas vienen a mí…

¿Es cierta esta afirmación? ¿La vida es infelicidad y problemas? ¿Estamos siempre amargados?

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Cómo mejorar la autoestima: 4 Técnicas infalibles

Cómo mejorar la autoestima: 4 Técnicas infalibles

Los pensamientos de Carla dan mil vueltas, sus emociones se disparan, le empiezan a venir ideas; frases de su madre… “Ya me lo dijo mi madre, no valgo para nada”, “Jamás lograré subir de puesto en mi trabajo”, “Nada me sale bien”… Mientras Carla piensa esto, baja su mirada y piensa en lo gordos que son sus brazos y muslos: “En fin, no voy a encontrar a la persona que quiero en mi vida, con lo gorda que estoy…”.

autoestima

Realmente ¿Por qué le está afectando tanto estas situaciones? ¿Por qué tiene esta visión de sí misma Carla? Todo indica que su autoestima está deteriorada; está dañada. Su autoestima está en niveles bajos…

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EL DUELO INFANTIL: MI MAMÁ NO ESTÁ

EL DUELO INFANTIL: MI MAMÁ NO ESTÁ

dueloinfantil

Acude a consulta un niño de diez años de edad por petición de la abuela ya que presenta conductas agresivas en casa. Hace escasamente un año y medio falleció su madre a causa de cáncer de mama, tras un año de enfermedad. Hablar de su madre le causa mucho dolor. Afirma que a veces se comporta de forma agresiva por la rabia y tristeza que siente ante la sensación de abandono por parte de su padre.

Durante el transcurso de la vida, cada ser humano sufre el duelo por alguna pérdida. Se trata de una ineludible experiencia que conduce a situaciones de sufrimiento pero que por otro lado, puede ser también una oportunidad de desarrollo.

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2 TÉCNICAS INFALIBLES PARA EDUCAR A NUESTR@ HIJ@

2 TÉCNICAS INFALIBLES PARA EDUCAR A NUESTR@ HIJ@

El otro día caminaba en dirección a casa y observé una madre diciéndole a su hijo: “Será mejor que cojas la mochila porque si no te quedas sin merienda”.

Cuando a nosotros nos dicen qué tenemos que hacer o nos sentimos intimidados, nuestra reacción natural es decir que no. Con los niños sucede exactamente lo mismo.

dont pay attention me

Cuando un padre o una madre amenaza al hijo “Será mejor que hagas eso; si no voy a hacer aquello” ¿Qué hace el niño? Grita, niega y/o discute como un acto reflejo. La reacción ante esto, en la mayoría de casos, es imponerse y hacer que el niño lo haga. La cuestión es: ¿Realmente usted cree que es la mejor manera de criar a nuestros hijos? Si la respuesta es “Sí”, plantéese esta frase “Trate a sus hijos como le gustaría que les tratasen los demás” y prosiga con la lectura.

Si la respuesta es “No”, pondremos en práctica la inteligencia emocional. “Todos nosotros estamos del lado de los niños. No en su contra.”

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Nuestro “Síndrome de Estocolmo”+ Ejercicio Práctico

Nuestro “Síndrome de Estocolmo”

Enric Valls

“El Síndrome de Estocolmo es un estado psicológico en el que la víctima de secuestro, o persona detenida contra su propia voluntad, desarrolla una relación de complicidad con su secuestrador. En ocasiones, los prisioneros pueden acabar ayudando a los captores a alcanzar sus fines o evadir a la policía”

Según corrientes psicológicas, la psicoanalítica por ejemplo, sería un mecanismo de defensa inconsciente del secuestrado, que no puede responder la agresión de los secuestradores y que se defiende también de la posibilidad de sufrir un shock emocional. Así, se produce una identificación con el agresor, un vínculo en el sentido de que el secuestrado empieza a tener sentimientos de identificación, de simpatía y de agrado por su secuestrador.

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