Mi boda en tiempos de coronavirus

Hace 3 años Marta vino acompañada por sus padres a consulta para resolver un aspecto de su vida que le angustiaba mucho. El jueves pasado volvimos a hablar  ya que en estos momentos de incertidumbre se encuentra con mucha ansiedad porque lleva más de un año preparando la boda que tanto desea junto a su pareja.

Tras el dolor por las pérdidas humanas que estamos viviendo con el coronavirus, para muchos, una boda es algo superfluo pero para otros no lo es. De hecho, llevar a cabo esta etapa es clave para seguir con el proceso de vida familiar y personal. La incertidumbre, intranquilidad y preocupación que genera no saber si se va a realizar o incluso el dolor de haber tomado la decisión de aplazar la boda para el año siguiente sin seguridad de que se vaya a materializar, son motivos para sentir malestar emocional y tensión constante, motivos por los cuales hay que canalizar y gestionar cuanto antes para poder superarlo.

enric valls psicologo

Marta me relataba: “Al igual que el sueño de alguien puede ser montar un negocio, conocer otro país diferente, tener un hijo… para mi es desde siempre, casarme. Y después de estar esperándolo más de un año, llega esto y me paraliza la vida. Es muy duro”.

La ansiedad se apodera de esas personas que como Marta y su pareja, el 2020 les parecía idóneo para casarse. Y a pesar de querer posponerla ¿cuál es la fecha perfecta?

Tras el anuncio de la desescalada, si todo va bien, a finales de junio ya se podrán volver a organizar bodas sin tantas restricciones. Teniendo todos los preparativos listos, no debería de haber ningún problema a excepción de los invitados.

Una de las preocupaciones de Marta que le generan mucha tensión, falta de sueño, pocas ganas de comer y bastante irritabilidad era el no poder compartir ese día con sus más allegados: “Nos estamos dando cuenta que hay mucha familia que no quiere venir por miedo a ser contagiado”. Ante el poder del miedo, ven que no tienen tanto apoyo como deseaban.

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Eres un nomofobico

Debido al desarrollo de las nuevas tecnologías en nuestra sociedad y su fácil accesibilidad, las personas están expuestas a sus beneficios pero también a las consecuencias negativas que presentan. En concreto, el teléfono móvil, dado sus características, forma parte de la vida a edades demasiado tempranas.

nomofobia

La inmediata y eficaz accesibilidad con la que se puede comunicar, intercambiar y contactar con las personas, está suponiendo cambios rápidos e importantes de interacción, tanto en el patrón social como cultural de nuestra sociedad. Marks Griffiths, director de la Unidad de Investigación Internacional del Juego de la Universidad de Nottingham Trent, fue el primer psicólogo en hablar sobre el término de “adicciones tecnológicas”. Él las define como aquellas adicciones conductuales que involucran la interacción hombre-máquina, y las divide entre pasivas (como la televisión) y activas (Internet, móvil y videojuegos).

Las consecuencias de usarlo sin pausa son graves ya que produce un mayor aislamiento social, reduce la autoestima personal, provoca problemas económicos y crea un desequilibrio psicológico en el ámbito fisiológico, emocional y social. Según Echeburúa y Requesens (2017) la adicción es una afición patológica que genera dependencia y resta libertad al ser humano al estrechar su campo y conciencia y restringir la amplitud de sus intereses. Además, se caracteriza por ser una conducta recurrente y satisfactoria durante las fases incipientes, generando graves interferencias en el ámbito social, familiar y escolar, por la pérdida del control en la persona.

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TLP: MORIRÉ SI ME DEJAS

enric valls roselló psicologo en valencia

Son las once de la noche, me dispongo a sentarme en el sofá y a hacer un poco de zapping. No suelo ver la televisión, pero hoy necesitaba desconectar.

Voy pulsando los botones de mi pequeño mando a distancia cuando, de repente, veo a una mujer diciéndole a un hombre: -No soy nada sin ti. Me moriré si me dejas.

Al escuchar estas palabras, centro mi atención, aturdido, en esta afirmación. Resulta que estaban proyectando Atracción Fatal. La protagonista de largo cabello rubio y rizado era Glenn Close, que dirigía sus gritos desesperados a un joven Michael Douglas. Os cuento resumidamente el argumento:

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2 TÉCNICAS INFALIBLES PARA EDUCAR A NUESTR@ HIJ@

2 TÉCNICAS INFALIBLES PARA EDUCAR A NUESTR@ HIJ@

El otro día caminaba en dirección a casa y observé una madre diciéndole a su hijo: “Será mejor que cojas la mochila porque si no te quedas sin merienda”.

Cuando a nosotros nos dicen qué tenemos que hacer o nos sentimos intimidados, nuestra reacción natural es decir que no. Con los niños sucede exactamente lo mismo.

dont pay attention me

Cuando un padre o una madre amenaza al hijo “Será mejor que hagas eso; si no voy a hacer aquello” ¿Qué hace el niño? Grita, niega y/o discute como un acto reflejo. La reacción ante esto, en la mayoría de casos, es imponerse y hacer que el niño lo haga. La cuestión es: ¿Realmente usted cree que es la mejor manera de criar a nuestros hijos? Si la respuesta es “Sí”, plantéese esta frase “Trate a sus hijos como le gustaría que les tratasen los demás” y prosiga con la lectura.

Si la respuesta es “No”, pondremos en práctica la inteligencia emocional. “Todos nosotros estamos del lado de los niños. No en su contra.”

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Nuestro “Síndrome de Estocolmo”+ Ejercicio Práctico

Nuestro “Síndrome de Estocolmo”

Enric Valls

“El Síndrome de Estocolmo es un estado psicológico en el que la víctima de secuestro, o persona detenida contra su propia voluntad, desarrolla una relación de complicidad con su secuestrador. En ocasiones, los prisioneros pueden acabar ayudando a los captores a alcanzar sus fines o evadir a la policía”

Según corrientes psicológicas, la psicoanalítica por ejemplo, sería un mecanismo de defensa inconsciente del secuestrado, que no puede responder la agresión de los secuestradores y que se defiende también de la posibilidad de sufrir un shock emocional. Así, se produce una identificación con el agresor, un vínculo en el sentido de que el secuestrado empieza a tener sentimientos de identificación, de simpatía y de agrado por su secuestrador.

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