Marcos y su dependencia emocional

enric valls psicologo en valencia

¿Seré dependiente emocionalmente? ¿Será que me he habituado a mi pareja? ¿Será que tengo que aceptar que él/ella es así? Todas estas preguntas son muy amplias. Un buen psicólogo amigo mío diría, “Patri, coge papel y boli”, con la finalidad de evaluar la situación y tratar de volver a verla desde otra perspectiva, desde otro foco que vamos a llamar “más neutral”, si es que se puede dada nuestra subjetividad.

Todo esto es muy bonito. Pero, ¿qué es exactamente la dependencia emocional? Si a vosotros os parece complejo definirlo, imaginar coger todas las definiciones que hay y consensuarlas. ¿Por qué os digo esto? Pues porque ya de por sí, la dependencia emocional es un tema complejo. Pero vamos a intentarlo. Imaginemos un continuo en el que tenemos ausencia de sentimientos, amor, y dependencia emocional. El amor, sí, yo hablo de amor romántico y no me refiero al de las películas sino lo que yo considero como amor, se basa en una serie de “pilares”, entre ellos el deseo. Entenderemos aquí el deseo de tener una relación próxima con otra persona. Bien, pues la dependencia emocional podría entenderse como ese deseo llevado un paso más: un deseo irresistible hacia otra persona, de carácter puramente afectivo, sin explicaciones de por qué siente ese deseo.

¿Qué caracteriza a una persona que es dependiente emocionalmente de otra que no lo es? Tal vez la más característica sea el hecho de que, tras una ruptura, intenten reanudar una relación anterior por nefasta que haya sido, o buscan a otra persona que cubra esa necesidad de estar en compañía. Por otro lado, tienen baja autoestima, pobre capacidad de decisión y de iniciativa, y presentan un temor intenso al abandono o a sentirse solos/as, o a pensar que no encontrarán a ninguna otra persona igual.

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